¿Cómo ser creativo en el mundo del emprendimiento?

Creatividad es una palabra que comúnmente se asocia al mundo de los artistas o a la infancia, pero pocas veces aterrizamos en la seria reflexión, de lo mucho que el ser humano la necesita en todas las etapas de su vida. Por supuesto, la creatividad no es la excepción para el emprendedor, cuyo primer paso para existir como tal, es crear una idea nueva, que lo impulsará a emprender.

Esa idea que puede aparecer como una epifanía, necesitará de toda tu creatividad como emprendedor para poder materializarse, sobre todo, si eres de los que apuestan por innovar en el mercado.

La creatividad se basa siempre en una idea abstracta y no concreta que puede estar inspirada por cosas, objetos o situaciones ya existentes. Así, la creatividad supone trabajar con lo que ya poseemos a nuestra disposición pero transformarlo (en mayor o menor medida) para crear con eso algo completamente nuevo. La creatividad es, a la vez, una proyección abstracta de algo que se puede llegar a construir, por lo cual siempre implica un ejercicio de mirar hacia un futuro a través de ese elemento que se crea.

Para Steve Jobs, «la creatividad es simplemente conectar cosas. Cuando le preguntas a las personas creativas cómo hicieron algo, se sienten un poco culpables porque realmente no lo hicieron, simplemente vieron algo. Les pareció obvio después de un tiempo. Eso es porque fueron capaces de conectar experiencias que han tenido y de sintetizar nuevas cosas».

Pero, ¿cómo llegar a ese momento? ¿Acaso la creatividad es algo con lo que nacemos o que se debe forjar? Las perspectivas de los especialistas son interesantes. Por ejemplo, para el divulgador científico español, Eduardo Punset, es algo inherente a la humanidad: “Todos poseemos un talento, todos tenemos la capacidad de ser creativos; y la mayoría vivimos sin saberlo, convencidos muchas veces de que el creativo es aquel que sabe componer melodías, o escribir una poesía”.

En tanto que para el escritor británico, también experto en el tema, Ken Robinson, “la creatividad se aprende igual que se aprende a leer”. Como verás, es algo que sin duda se puede trabajar.

Se trata de un proceso que debe trabajarse para comenzar a ver los resultados. El objetivo será que la creatividad te lleve en algún momento a la innovación, que es la materialización del proceso anterior.

Para el experto en temas de innovación, Jeff DeGraff, existen cinco tipos de innovación:

La mimética. Que es la forma más rudimentaria de la creatividad. Es la base del proceso de aprendizaje.

Bisociativa. Un término acuñado por el novelista Arthur Koestler. Se refiere a cómo nuestra mente racional consciente puede conectar los pensamientos racionales con los intuitivos para producir los llamados momentos Eureka. La creatividad bisociativa se produce cuando una idea familiar es conectada con una idea poco familiar para producir un híbrido innovador.

La analógica. Refiere a que podemos tomar algo que creemos que conocemos y utilizamos la analogía para hacerlo desconocido. Los artistas lo llaman ‘desfamiliarización’. Por ejemplo, Albert Camus con frecuencia narraba sus historias desde el punto de vista de una mosca. Considera cómo sería tu proceso de elaboración de la estrategia si fuera hecho desde el punto de vista de tus hijos en lugar del de tus accionistas o clientes.

La narrativa. Se trata de cómo es contada la historia. Las historias pueden ser fácilmente deconstruidas y reconstruidas para hacer diferentes versiones o nuevos brebajes.

La intuitiva. La intuición se trata tanto de recibir ideas como de generarlas y se relaciona más con un nivel de librar la mente. Es un esfuerzo más allá de lo orgánico, que definitivamente requiere cierto entrenamiento. Por ejemplo, en este caso se recomienda la meditación.

Y de nuevo, ¿cómo llegar a este punto? Algunos consejos:

Sal de tu zona de confort. Esfuérzate siempre en todo lo que hagas. Si sientes que has superado la manera de hacer algo, busca nuevas formas que te obliguen a ejercitar todas tus capacidades. Lee, escucha, experimenta cosas nuevas.

Ten confianza. En el mundo los seres humanos generamos millones de ideas todo el tiempo, algunas geniales, otras no tanto. Pero a veces las geniales muchas veces no se desarrollan por falta de confianza. Por eso es importante que te prepares y que aprendas a ver un problema desde distintos ángulos.

Valorización de las ideas. Esta es una vez que empiezas a aterrizar tu idea, sería bueno que enumeraras, clasificaras y seleccionaras aquellas ideas que hayas ido creando durante los distintos pasos de llevada a la práctica de tu idea. Trata de comprender hasta qué punto son importantes y establece una jerarquía entre ellas.

Y ser paciente es un paso primordial. Ser creativo no es igual a generar todo el tiempo buenas ideas y no suele ser un chispazo que surge de la nada. El ser creativo trata más de un proceso que mucho depende de la observación, la reflexión y de auto escucharse.

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